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Aquí os dejamos algunos de los aspectos que se trataron en la charla que impartió nuestro miembro del Club el Psicólogo Nacho Sánchez Puente el sábado 14 de marzo a los miembros de la entidad deportiva

 

¿Por qué un ajedrecista es capaz de recordar tantas partidas?

La capacidad de reproducir todas esas partidas se basa en la capacidad de trocear las posiciones, identificar agrupaciones de piezas, va de la mano de la soltura que uno tiene con el ajedrez.

¿Cómo mejorar el estudio y la memoria del ajedrez? Cualquier contenido se puede memorizar por repetición acorto plazo pero al poco se olvida. Para evitar el olvido la clave es elaborar una lógica, un sentido, encontrar peculiaridades y dar relevancia personal a lo que se quiere recordar. Todo esto hace que algo se te pueda quedar prácticamente para siempre. Otra estrategia es distribuir nuestro estudio de aperturas durante varios días. De esta manera cada día, en vez de repasar todo, nos centraremos en lo más difícil de recordar, lo que de un día para otro se nos olvidó.

¿Qué es y qué usos tiene la visualización?

La visualización consiste en recrear mentalmente situaciones personales, externas o movimientos físicos. Esto mejora la disposición mental y fisiológica, por lo que tiene un gran uso en casi todos los deportes. También sirve para otros aspectos como las lesiones. El deportista puede mantener la técnica mediante sesiones de visualización.

En el ajedrez, esto no ocurre porque es un deporte de rendimiento mental. Sin embargo, la visualización puede ser útil con el propósito de interiorizar ideas de cara a las partidas. Para ello solo hay que imaginarse de manera realista como jugamos, la situación que se ha de presentar y vernos aplicando los conceptos nuevos. El hecho de vernos en la situación de partida integrando lo nuevo, facilita que finalmente nos venga en plena partida. Lo tendremos más asociado y vendrá con más naturalidad.

¿Cómo afecta la activación del momento a su juego?

El estado en que uno se encuentra afecta enormemente el rendimiento. Si uno empieza “espeso” una partida, no se da cuenta y no lo remedia puede ser muy grave. En el tenis la puntuación te va avisando de que algo falla y se puede remontar. En el ajedrez, en cambio, puede ser demasiado tarde.

Lo primero es aprender a reconocer como uno se encuentra. Una vez uno sabe cómo se encuentra y tiene en mente como rinde mejor, puede o bien intentar activarse, o bien bajar la activación, o sea relajarse.

Diario de competición

Una manera práctica de trabajar estos aspectos es llevar un diario de competición. En él uno apuntará cómo se encontró, lo que hará que nos vayamos dando cuenta.

Además en ese registro se debería incluir el análisis de la partida. Se diferenciará el resultado del rendimiento. Uno puedo hacerlo muy bien y perder por tener un rival de alto nivel en frente, o lo contrario, hacerlo mal pero salvar el paso porque el rival no lo aprovechó. Ir más allá del resultado será bueno para evitar frustrarnos, animarnos con lo que vamos mejorando, perfeccionar nuestro juego y mantenernos en la dedicación que le decidamos echar.

También se diferenciará las decisiones de la ejecución. Yo puedo decidir pensar una línea con un sacrificio. Esto es una decisión que puede ser buena. Por otra parte, puedo haber perdido mucho tiempo o haberme equivocado calculando y haber perdido una pieza. La decisión puede haber sido buena, mientras que la ejecución no. Si considero que el error es puntual no me dejaré llevar y seguiré buscando esas opciones. Si en cambio, el error es lo habitual, la decisión es lo que hay que cambiar. En tal caso me plantearé por ejemplo asegurar pensando líneas menos complejas.

En resumen, hay que ser finos a la hora de evaluar que estuvo mal y bien intentado. Hacerlo bien no es solo “echarle ganas”.

Ignacio Sánchez Puente

Psicólogo Deportivo

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